Ya me voy acercando al final de mi blog. Esta es mi penúltima entrada y mañana escribiré la última. Al igual que el blog mis temas se acaban, pero he encontrado uno interesante, el funcionamiento de mi colegio. Mi centro, como ya dije en otras entradas, es el Mater Clementíssima que tiene último curso de infantil, primaria, secundaria y bachillerato. Aun que parezca imposible todo esto, sumado a la biblioteca, las salas de profesores y el laboratorio caben en dos edificios de unos tres pisos. Y quedan clases libres. El número de alumnos de mi colegio ha ido disminuyendo de manera muy rápida, en cuatro o cinco años se han reducido la mayoría de los cursos a una única clase. Ahora ya empezaré a contra cómo es nuestra experiencia desde que entramos en el colegio con 5 años hasta que salimos, con 18 ( si te quedas hasta el bachillerato).
En infantil las profesoras muy majas y las activiades que realizamos son muy entreteniadas, peor vamos, imagino que como en cualquiero otro centro. Eso sí, las profesoras de infantil van cambiando continuamente asi que ya no me acuerdo bien de la mía. Luego en primaria ya llegan mas tareas y responsabilidades. Los profesores son nuevos para nosotros, pero hasta hace unos años eran los mismos de toda la vida, Laura, Eva, Ana, Maria José, Vanesa... A principio de curso nos daban los libros ( a los que los comprabamos en el colegio) y nos daban un estuche y material. Luego hania un delegado, encargado de dar el material cuando se nos gastaba. Me acuerdo que uno de mis compañeros siempre perdia los bolis rojos y al final solo le daban uno al mes y si lo perdia se tenia que comprar él uno. Hacíamos presentaciones con los nuevos compañeros (cuando los había) y contábamos todo lo que habíamos hecho durante el verano. Era lo que mas me gustaba de todo el curso. Cuando las clases empezaban, que por descracia era muy pronto, ya nos empezaban a manear tarea. Así era básicamente toda primaria. Bueno, yo me quedaba en comedor, pero eso lo contaré en la próxima entrada. Luego entramos en la ESO y aquí cambiamos de profesores, de métodos de estudio y de todo. Ya no nos daban material, ni estuches, solo los libros. No teníamos ningun día de descanso de clases, empezábamos al al día siguiente de llegar a clase en septiembre... Pero la verdad es que ahora que se está acabando me parece que me lo he pasado muy bien y que en realidad sí que lo voy a echar de menos.

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